domingo, 2 de agosto de 2015

El Alcalde y el Nazareno


Con respecto a la asistencia de nuestro alcalde a los actos religiosos, se está debatiendo mucho. Y hay gente que dice que está bien que vaya a ellos, gente que dice que está mal y gente que dice que está obligado.
Yo digo que una cosa es que quiera ir por su cuenta y otra, que deba.
El alcalde no tiene por qué sentirse obligado a asistir a un acto religioso se pongan los católicos como se pongan. Que sabemos empíricamente que se van a poner mal porque eso forma parte de su soberbia.
A mí me llama la atención que con todo lo que han acusado los fachas (y la siguen acusando) a esta gente de populista, ahora resulta que ir a un acto religioso por estar 'con todos los gaditanos' no es populismo.
Yo quiero recordarle al alcalde que tenga en cuenta que los fachas nunca hacen concesiones: son como son hasta el final; y sabemos por experiencia que si tienen que sacar los tanques a la calle, los sacan. Así que no sé por qué nosotros tenemos que contentar a todo el mundo.
Nadie ha gobernado para 'todos'. Todos los de derechas gobiernan para los suyos y punto. ¿Acaso la 'Ley mordaza' es un bien para todos? ¿Y la subida de impuestos? ¿Y el IVA cultural? ¿Y la congelación de pensiones? ¿Y los regalos a los bancos?
Ya está bien de hacer el carajote: una vez que gana la izquierda, tiene que gobernar para los de izquierdas. Es decir, para los que no tenemos ni dioses. Y si no, que empiece el gobierno central a dar ejemplo y que gobierne para los pobres; entonces lo seguiremos.
La religión es un invento. Nos viene por una institución que se llama Iglesia que nada tiene que ver con la creencia en los dioses.
La iglesia aprovecha el temor de dios para crear un cuento en el que un hipotético hijo de dios es crucificado en la Tierra porque su padre lo manda a ella.
No voy a hablar ahora del negocio que, al mismo tiempo, montó al socaire de ese temor; pero sí voy a decir que no ha tenido ningún complejo en ir adaptándose a los tiempos según las necesidades de la gente y ha ido cambiando su esencia a conveniencia del negocio.
A partir de ahí, el que quiera seguir creyendo en las figuras que representan a ese hijo inventado, puede seguir haciéndolo; pero no tiene por qué obligar a otros que no necesitan creer porque ni tienen temor a los dioses ni, por supuesto, se creen el cuento.
Un partido de izquierdas con coherencia y sabiendo lo que quiere y debe defender, no debe ser jerárquico: porque su esencia parte de la premisa de que todos somos iguales y tenemos los mismos derechos y obligaciones; por lo tanto, no debe creer en una institución como la Iglesia, en cuyo ADN figura la jerarquía como única forma de funcionamiento.
Y hasta aquí puedo hablar porque es lo único que me permite mi corta cultura obrera.


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Despedida

Espero haber tenido el tacto suficiente como para que esto te haya sabido a poco.

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