domingo, 2 de agosto de 2015

El Alcalde y el Nazareno


Con respecto a la asistencia de nuestro alcalde a los actos religiosos, se está debatiendo mucho. Y hay gente que dice que está bien que vaya a ellos, gente que dice que está mal y gente que dice que está obligado.
Yo digo que una cosa es que quiera ir por su cuenta y otra, que deba.
El alcalde no tiene por qué sentirse obligado a asistir a un acto religioso se pongan los católicos como se pongan. Que sabemos empíricamente que se van a poner mal porque eso forma parte de su soberbia.
A mí me llama la atención que con todo lo que han acusado los fachas (y la siguen acusando) a esta gente de populista, ahora resulta que ir a un acto religioso por estar 'con todos los gaditanos' no es populismo.
Yo quiero recordarle al alcalde que tenga en cuenta que los fachas nunca hacen concesiones: son como son hasta el final; y sabemos por experiencia que si tienen que sacar los tanques a la calle, los sacan. Así que no sé por qué nosotros tenemos que contentar a todo el mundo.
Nadie ha gobernado para 'todos'. Todos los de derechas gobiernan para los suyos y punto. ¿Acaso la 'Ley mordaza' es un bien para todos? ¿Y la subida de impuestos? ¿Y el IVA cultural? ¿Y la congelación de pensiones? ¿Y los regalos a los bancos?
Ya está bien de hacer el carajote: una vez que gana la izquierda, tiene que gobernar para los de izquierdas. Es decir, para los que no tenemos ni dioses. Y si no, que empiece el gobierno central a dar ejemplo y que gobierne para los pobres; entonces lo seguiremos.
La religión es un invento. Nos viene por una institución que se llama Iglesia que nada tiene que ver con la creencia en los dioses.
La iglesia aprovecha el temor de dios para crear un cuento en el que un hipotético hijo de dios es crucificado en la Tierra porque su padre lo manda a ella.
No voy a hablar ahora del negocio que, al mismo tiempo, montó al socaire de ese temor; pero sí voy a decir que no ha tenido ningún complejo en ir adaptándose a los tiempos según las necesidades de la gente y ha ido cambiando su esencia a conveniencia del negocio.
A partir de ahí, el que quiera seguir creyendo en las figuras que representan a ese hijo inventado, puede seguir haciéndolo; pero no tiene por qué obligar a otros que no necesitan creer porque ni tienen temor a los dioses ni, por supuesto, se creen el cuento.
Un partido de izquierdas con coherencia y sabiendo lo que quiere y debe defender, no debe ser jerárquico: porque su esencia parte de la premisa de que todos somos iguales y tenemos los mismos derechos y obligaciones; por lo tanto, no debe creer en una institución como la Iglesia, en cuyo ADN figura la jerarquía como única forma de funcionamiento.
Y hasta aquí puedo hablar porque es lo único que me permite mi corta cultura obrera.


martes, 28 de julio de 2015

Banalidades

Recuerdo que con las primeras elecciones locales (ganó Valdecantos, de UCD; pero la coalición PSOE, PC Y PSA fue la que formó gobierno) había concejales que (eran obreros) se tuvieron que entrampar para comprarse trajes (ellos y sus esposas). Es más, conocí a alguno que no se había puesto uno en su vida y no sabía lucirlo; así que por seguir los dictados burgueses, estaban más raros con el traje puesto que con la ropa de toda su vida.
 Y es que nunca voy a entender por qué esa manía del traje y la corbata. ¿Nunca vamos a ser libres? ¿Nos tenemos que deber de por vida al sometimiento de esas dos prendas?

Hace tiempo que, cuando más joven, en la tele pusieron un anuncio en el que se veía a gente entrando en un teatro para un concierto y, según entraba, se fijaba en un chaval que en un palco, estaba sentado vestido con zamarra de cuero y camiseta negra mientras todo el público vestía de etiqueta. Cuando el chaval se coscó de que todos le miraban, se levantó del asiento, se abrió la zamarra y, en la camiseta, se pudo leer: "Yo también amo a Beethoven".
Huelga decir que era un mensaje para los cursis; para decirles que ni la cultura ni la ética ni la sociabilidad, tienen que ver con  el modo de vestir. ¡Y era en TVE!

Y ahora yo me pregunto: ¿Por qué hemos ido hacia atrás? Si habíamos conseguido que la indumentaria, siempre que el individuo fuera limpio, no debía importar ¿A qué viene ese sometimiento a algo tan banal? ¿Es que cada vez vamos a ser más carajotes? ¡Enga!

viernes, 15 de mayo de 2015

Andalucía en el fango

Andalucía está con los pies en fango por culpa de no se sabe quién.
No tenemos gobierno y, posiblemente, tengamos que soportar otras elecciones con lo caras que cuestan; pero nadie tiene la culpa.

Cada portavoz dice lo mismo: "No hay voluntad de diálogo". Y la pregunta que hago es simple ¿No nos merecemos enterarnos de qué pide cada partido de los que hemos votado? ¿Nos tenemos que enterar sólo del resultado de las votaciones? ¿No tenemos derecho los votantes a enterarnos de las negociaciones para que sepamos quiénes son los patosos? ¿Por qué si nos mendigan el voto en su momento, después nos desprecian tanto? ¿No tengo razón cuando digo que no merecen que les sentemos en un sillón tan importante?

Señores candidatos: He votado, en contra de mi costumbre, por culpa de los que dicen que si no votamos vuelven a ganar los mismos; pero les doy mi palabra de que me importa un comino quién gane, porque todos termináis igual (con lo que me duele decir ésto); así que si vuelve a haber elecciones en Andalucía, me iré a la playa desde tempranito, hasta la puesta de sol.

martes, 28 de abril de 2015

Sobre las putas


Si, como dicen, es el oficio más antiguo, ya verán la de años que tiene. Y yo me atrevería a añadir que será el último en desaparecer. Así que hablar de la prostitución no es nada nuevo.
Durante la Historia se ha tratado de diversas maneras; y, en España, hasta que en 35 se abolió, tuvo años de convivencia con los ciudadanos.

Ahora se vuelve  hablar de su posible legalización y siempre hay gente que habla de esa profesión como de algo sucio. Y es lo que no entiendo: yo estuve 23 años de mecánico y mi madre y mi santa esposa pueden dar fe de lo sucia que era mi profesión y nadie quiso prohibirla.

A ver si soy capaz de explicarme con claridad.

Uno nace con unas virtudes y unos defectos; como con los defectos no se come, hay que explotar las virtudes. También nace con un cuerpo y en él están alojadas las virtudes con las que cuenta; unas virtudes están el cerebro y otras repartidas por el resto del cuerpo. ¿Por qué unas virtudes van a ser más valiosas que otras? ¿Por qué unas van a poder servir para que comamos y otras no? Cada uno vende las que tiene. Si a unos esas virtudes les permiten ser escritores, adelante. Si a otros esa virtudes les da ocasión de ser toreros, po p’alante. Por eso hay tanta diversidad de profesiones; unas manuales, otras artísticas, otras intelectuales y otras, mezclas de dos de ellas o de las tres.

Si una muchacha nace guapa ¿Puede vender su belleza? De hecho hay miles de modelos que de eso viven y no sólo están orgullosas de hacerlo sino que son la envidia de millones que quisieran hacer lo mismo. De modo que no entiendo que  a otras les quieran quitar el derecho a vender lo que quieran vender: ser puta tiene la misma honradez, la misma dignidad y el mismo valor laboral que cualquier otra profesión; es la persona la que le aporta la dignidad al oficio.


Otra cosa es que haya mafias explotando a mujeres. Pero para eso pagamos a unos poderes; para que persigan, detengan, juzguen y condenen. Prohibir una actividad porque haya gente que se aproveche, es como eliminar el bosque para que no haya incendios.

lunes, 13 de abril de 2015

El beso

Hoy creo que es el Día Internacional del Beso.

Soy besucón de nacimiento aunque no por herencia: mis padres no lo eran.

Podría contar muy curiosas anécdotas sobre este asunto; pero pertenecen a mi privacidad.

Me siento orgulloso de ser besucón. Durante catorce años tuve un bar y a los clientes que se iban haciendo habituales, los acostumbraba a besarme (besarnos) al entrar.
Recuerdo que un día había una reunión de tres o cuatro señores un poco mayores que habían entrado temprano, y cuando llegó la hora de entrada de los clientes de siempre y vieron que todos nos besábamos, dijo uno "Joé, esto parece la estación".

Y de lo que más orgulloso estoy es de que aquéllos que cogieron la costumbre allí, no la han soltado; e incluso la han inculcado en otros ambientes.

Hay hombres a los que uno besa y hacen un leve gesto de retirarse por aquéllo de la virilidad; pero en cuanto uno persevera un poco, llegan a ceder y a copiar nuestro comportamiento besuquil.

Besarse es bonito siempre que medie sinceridad; cuando es por normas de conducta o cumplido, más vale no hacerlo. Y eso es lo que deberíamos aprender: Puede acarrearnos más problemas un beso dado que uno omitido. Poca gente nos va a llamar la atención por no dar un beso; sin embargo, por darlo, cualquiera sabe lo que nos pudiera pasar. Por eso, si queremos darlo, que sea de verdad y que llene de satisfacción al besante y al besado.

sábado, 4 de abril de 2015

La persecución

El Santo Padre afirmó que «nuestros hermanos y hermanas perseguidos por ser cristianos, los mártires de hoy, no reniegan de Jesús y soportan con dignidad insultos y ultrajes». 

Debe ser obligación del Papa cuidar a los cristianos y denunciar cualquier vejación que sufran y no sólo por ser cristianos; sino por seres humanos: ningún pueblo, raza o religión debe ser perseguida porque todos cabemos en el mundo y todos tenemos derecho a creer.

A mí me gustaría decir dos cosas:
Una: nunca he oído que se formara alguna asociación  de ateos para atacar a gente de cualquier religión; es decir, que los no creyentes dejamos vivir; en la mayoría de los casos, son practicantes de otras religiones los que se vuelven o son de hecho intolerantes.
Y dos: Qué suerte tienen los cristianos de hoy con este papa; porque de los anteriores, casi todos estuvieron al lado de dictadores que asesinaron y encarcelaron a miles y miles sin preguntar si eran católicos o no. tanto Franco aqui, como Pinochet en Chile o  Videla en la Argentina, contaron con las bendiciones de la Curia.
Aunque lo gracioso de todo esto es que la misma gente que aplaude a este papa, aplaudía a los otros; y todavía, por lo menos en España, no han sido reprobados por parte de los palmeros del Papa aquéllos crímenes consentidos por la Iglesia.
                                                                                                                                                                                     

jueves, 19 de marzo de 2015

Comportamiento


Me comentaba un amigo que había estado en Londres, lo distinta que es la gente de allí en comparación con los españoles. Que cómo cambia el comportamiento de la gente.

Yo creía que con el tiempo y la democracia, los españoles íbamos a copiar las cosas buenas que tienen los extranjeros. Porque una cosa es el carácter que tengamos y que no tenemos por qué perder; pero otra es lo piratas que somos y lo que nos gusta engañar y vivir del cuento.

Aquí respetamos las leyes por las consecuencias personales que conlleva el no cumplirlas, no por el beneficio colectivo que supone su cumplimiento; es decir: aquí no le decimos a nuestro hijo: “ponte el casco, vaya que te caigas de la moto y te lastimes” sino “que la multa son 300 euros”.

Tememos la consecuencia del incumplimiento en cuanto a lo que nos puede costar la multa. Si no aparcamos en un reservado para minusválidos es por temor a la grúa, no porque consideremos que los minusválidos tengan ese derecho.

El otro día, en la pescadería, una señora decía que tenía prisa porque había aparcado frente al mercado; y al decirle el pescadero que estaba prohibido y que la iban a multar, ella contestó que su hijo le quitaría la multa. Nadie se indignó ni hizo algún comentario de molestia; al contrario, hubo quién dijo: “Qué suerte tener un hijo guardia”.


Esas son dos pequeñas muestras de nuestro comportamiento, pero hay millones de pruebas que evidencian que somos unos piratas; y los de Cádiz, los peores. Porque, encima, los sinvergüenzas de aquí quieren pasar por graciosos y con arte; y en Cádiz tenemos que tener cuidado de hasta con quién nos reímos; que seguro que intentará darnos coba.

jueves, 12 de marzo de 2015

Presumir lo justo


Cuando hablamos de Cádiz casi siempre hablamos de su pasado y me sorprende  la poca vergüenza que tenemos para vivir de las rentas de lo bueno que otros han hecho. A la hora de presumir no dudamos en decir que Cádiz fue una ciudad liberal, culta, tolerante y no sé cuántas cosas más, como si nosotros hubiéramos sido partícipes de esas bondades; como si por el hecho de nacer aquí ya tuviéramos el derecho a hacer nuestro lo bueno de otros tiempos.
Ya el clásico dijo que un hombre no puede darle dos buches al mismo cubata, porque cuando da el segundo ni es el mismo cubata (le falta un buche) ni es el mismo hombre (está un poco más borracho). ¿Cómo la Cádiz de hoy va a ser la misma que la de hace tres siglos? ¿Cómo los gaditanos de hoy vamos a parecernos a aquéllos? La Vida y la Historia nos van dejando sus huellas y las necesidades de cada momento nos hace tomar decisiones que no tienen más remedio que hacernos distintos en cada tiempo. Dice Sabina que la Vida es una golondrina a la que el viento no deja volver a los nidos del pasado.
Hay, por ejemplo, defensores a ultranza de la cultura norteamericana que para trasladarnos su admiración y convencernos de lo lindos que son los yanquis, nos recuerdan que gracias a ellos se derrotó al nazismo; y yo pregunto ¿Son los mismos yanquis los que entraron en esa guerra que los que masacraron Vietnam o Irak?  Yo quiero pensar que no; y puedo admirar a aquéllos y sentir desprecio por los que en Guantánamo han hecho “cocletas” con los Derechos Humanos.
Ahora bien, si queremos presumir de lo bueno, tenemos que hacerle un sitito a lo malo y despreciable  ¿Tienen los alemanes derecho a lucirse a costa de su esplendor cultural y no se van a responsabilizar del Holocausto?  Si estamos para las maduras...
Lo mejor es acudir a la Historia para aprender de los fallos y de los aciertos; con la mentalidad de hombre nuevo y responsabilizándonos sólo de lo que hagamos nosotros. Pero como nuestros antepasados hicieron cosas buenas y malas, si queremos cacarear algo, lo debemos asumir todo.

Aunque lejos de hablar del pasado y de presumir de lo que nosotros no somos, deberíamos afrontar el reto de hacer una Cádiz nueva, pujante y puntera; que no solamente el equipo de fútbol tiene derecho a estar en primera división.

martes, 10 de marzo de 2015

Carta a un votante equivocado *


Querido votante: Ante todo quiero que sepas que estoy contigo en cuanto al cabreo que debiste sentir, cuando viste que al anterior presidente le dio la crisis en toda la cara y tardó en reaccionar; tanto que después tuvo que tomar medidas contra la clase trabajadora y los funcionarios. Lógicamente, después las urnas señalaron quién debía coger el timón y en esas estamos.
Si eres honrado, debes sentirte un poco mal. Ahora, si eres uno de esos carajotes (que los hay) que encima de pobre eres de derechas, entonces me retiro y ni siquiera me atrevo a hacerte algún comentario. Pero voy a suponer que eres de los primeros: un cabreado que quiso castigar con su voto a quien le falló; y quiero también  suponer que a la vista de para lo que ha servido tu voto, debes estar más cabreado que antes; porque si el anterior se equivocó en tocarnos la cartera, ahora nos están tocando la cartera y, lo que es peor, los derechos. Y te estarás preguntando que por qué tienen que tocarnos los derechos si lo que necesitan es dinero; y habrás llegado a la conclusión de que están poniendo la ideología por encima de la deuda; y, claro, en una ideología neoliberal no cabe que haya una sanidad pública, ni enseñanza pública, ni acceso a la Universidad, ni ayuda a la dependencia… y, en fin, todo lo que se ha ido consiguiendo poquito a poco. También hay que meter aquí las vacaciones, la antigüedad, la baja maternal, las pagas extras y todo lo que la lucha obrera ha ido incorporando a nuestro acervo social.
Habrás comprobado, sin embargo, que los que ganan dinero con el tráfico de drogas y la muerte de los que no han sabido liberarse de ellas, están siendo tratados con mimo, respeto y consideración, mientras que un jubilado no puede ponerse una dentadura postiza o unas gafas para la presbicia, porque el IVA las encarece un 21%.
También te has dado cuenta o has oído que las treinta y cinco empresas del Ibex 35 tienen dinero negro en paraísos fiscales; aparte de cantantes, artistas, deportistas… y que la valentía de nuestro gobierno consiste en quitarles a los parados el derecho a un año de subsidio y a la Sanidad si no se la pagan ellos.
Por eso entiendo que estés cabreado pensando en que volvemos, como muy cerca, a los años sesenta; y que dentro de diez años tendremos gobiernos tecnócratas sacados de las clases altas; porque si los jóvenes hijos de obreros no pueden estudiar, pensarás, con razón, que todos los profesionales y todos los intelectuales serán los hijos de los de siempre; y que lo que hemos vivido durante veinte años ha sido un sueño del que sólo nos quedará la frase ‘fue bonito mientras duró’.

A pesar de todo, querido votante equivocado, no seré yo quien ponga en entredicho tu derecho a votar a quien te venga en ganas. Como dijo Cela: ‘cada uno se corre como quiere’.

*Este artículo lo escribí hace algún tiempo; pero como creo que tiene vigencia, lo pongo aquí por aquéllos que no lo leyeron en su día.

viernes, 6 de marzo de 2015

Carta a los nietos


Ni siquiera me atrevo a empezar esta carta con la habitual entrada de «Queridos nietos»; porque no creo que haya nada que demuestre que entre nosotros y vosotros haya algún cariño.

Nosotros nacimos en un país feo, gris, piojoso y lleno de órdenes. Nos asustaban tanto, que lo que todos llamamos respeto y buenas maneras era miedo. Cualquiera, desde cualquier ventanilla, era superior a nosotros y en el colegio era muy difícil no recibir un reglazo, tirón de oreja o una paliza, según las entendederas del educando y la bestialidad del educador; que no se daba cuenta de que, después de la paliza, el torpe seguía torpe y el bestia cada vez más bestia. Porque una paliza sólo modifica al que la da.

Con el discurrir de los años nos fuimos dando cuenta de que había otros mundos en los que las cosas funcionaban de distinta forma y nos fueron entrando las ganas de probar otros sistemas políticos; así que cuando al que mandaba se le fue agotando su tiempo, unos con fuerza, otros  con valentía, otros con prudencia, otros con miedo y todos con ilusión y esperanza, fuimos probando lo que significaba tener una patria libre, sin dictadores y en la que uno podía sentirse como un habitante y no como un huésped.

Pero no caímos en la cuenta de que la democracia no es tal si no nos proporcionamos una manera de vigilar y aún castigar a quienes se sirven de ella, al mismo tiempo que fuimos aburguesándonos con la satisfacción de que todo estaba hecho; cuando la vida es como la labor que tejía Penélope, que nunca se concluye.

Nos tiramos en el sofá con el mando a distancia con la satisfacción contrahecha de que eran trofeos que habíamos conquistado; y nos rodeamos de pobres bienes de consumo de los que empezamos a ser esclavos; mientras, nuestros hijos crecían en un mundo de decorado sin recibir otra  instrucción que no fueran las marcas de los productos. No fuimos capaces de enseñarles que la salvación no puede ser individual y que lo que tenemos, sólo se disfruta si todos lo disfrutan. No les enseñamos que cada uno nace con la obligación de cambiar el mundo (los buenos intentando cambiarlo para bien y los malos para su provecho). Sólo han aprendido a tener un poco más que el vecino sin tener en cuenta de dónde saliera eso; así que el teatro en el  que nos movemos, cada vez tiene más decorado y menos guión que merezca la pena ser interpretado.


Y ahora, vosotros, los nietos, no vais a heredar un país feo, gris y piojoso. El mundo que heredáis está lleno de colorines y de aparatos digitales. Donde había piojos pusimos ‘enfermedades raras’; el miedo lo cambiamos por agresión y les estamos haciendo pasar a los maestros de hoy, lo que sufrimos con los de ayer; pero os puedo asegurar que en lo demás, todo lo que vais a recibir será peor que lo que nosotros recibimos. Por eso decía arriba que no hay motivo para que nos tengáis cariño.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Amas de casa

Tengo una amiga que un día me dijo: “Po yo soy ama de casa y mantenida; y soy de feliz…”. Y yo pensé que qué buena frase para que se la rotulara en una camiseta y se fuera al mercado a hacer la compra con ella puesta.
Hoy no es políticamente correcto decir eso, porque en seguida salen progresistas y progresistos a recordarnos la lucha por la liberación y patatín patatán. Y no lo entiendo, porque a pesar de que es legítimo, natural y obligatorio que una mujer desee aprender una profesión y vivir de ella para no tenerse que sentir dependiente de otra persona, nunca creí que el progreso se basaría en que para vivir una familia fuera imprescindible unir dos salarios. Por ahí, tenemos que reconocer que el capitalismo nos ha dado coba; pero un “cobaso” gordo. Porque si una chavala (o chaval) deseara, a partir de que se casara, quedarse en casa a ejercer las labores propias del hogar, lo primero que le diría su pareja sería que de eso nada, monada, que en la casa iba a hacer falta el dinero de los dos; porque el de uno es para la hipoteca para toda la vida por una mierda de piso y el del otro para medio comer.  De modo que, no sólo estamos condenados, por culpa de la hipoteca, a soportar en el trabajo todas las vejaciones imaginables y algunas más, sino que, encima,  hemos perdido la libertad de elegir ser ama (o amo) de casa; una profesión, por otro lado, no sólo dignísima, sino altamente gratificante si se ejerce con raciocinio y no con fanatismo; porque, entre otras cosas, si no estamos hablando de un matrimonio en el que alguien ejerce la tiranía sobre el otro, quien se quede en casa no tiene jefe, horario rígido ni otro reglamento que no sea el propio.
Y lo que es peor: el hecho triste de que con un salario no se puede alimentar una familia, lo hemos asumido como natural; y no hay sindicato que se plantee una lucha para reivindicar lo que se ha perdido, porque las mujeres de los sindicatos y los partidos políticos, acusarían de machistas a quienes intentaran plantear una lucha en la que estaría presente el derecho a ser ama de casa. Ese término está proscrito en el lenguaje feminista.

Sin embargo muy poca gente, incluyendo a sindicalistas y políticos, tiene escrúpulos a la hora de contratar, a cambio de limosna y sin seguridad social, a chavalas para limpiar y cuidar niños. Niñeras y criadas de toda la vida, aunque ahora tuteen a la “señorita”. Más triste aún: miles de abuelas que ya cumplieron con creces con sus responsabilidades de esposas y madres y, ahora, cuando la vida les puede regalar unos añitos de tranquilidad merecida, sus hijas las cargan con niños que ellas, gustosas, acogen; pero ya sin la agilidad de otros tiempos. Es curioso: para no ser amas de casa, como lo fueron sus madres, las explotan cuando más necesitan descanso.

sábado, 28 de febrero de 2015

El debate parlamentario



El Gobierno no sabe cómo sacarnos de la crisis y lo intenta bizqueando hacia la derecha. Porque medidas de izquierdas que no sea la revolución, no hay; puesto que los que tienen el dinero no lo sueltan se lo pidas como se lo pidas. Es más, el capitalismo se nutre de las crisis para sacar todo el partido posible y hacernos retroceder en las mejoras que hayamos conseguido durante algunos años: mejores jornadas, jubilación a los sesenta años, mejores pensiones… Por eso las necesita cíclicamente.

La banca te abre los ojos al endeudamiento hasta tenerte aprisionado; de manera que si la cosa se les pone a ella chunga, a ti se te pone asquerosa; puesto que a ella le ayuda el Gobierno para que el sistema financiero no se hunda y a ti no te ayuda nadie.

Eso lo saben Gobierno y Oposición, pero se tienen que montar el circo de los debates para que nosotros no caigamos en el pesimismo de ver que no hay salida y para que nos creamos que están preocupados. Y no es que no lo estén; es que saben que no tiene solución.

Por otro lado, el Gobierno es consciente de que la Oposición está para hacer lo que hace, no para ayudarle a sacarle las castañas del fuego: al revés sería igual; porque el que gana es el que tiene que gobernar y si no sabe, que se vaya.


Por todo esto, es de tontos preguntarse quién ha perdido en el debate porque todos sabemos que hemos perdido nosotros. Juguemos todos al Candy Crush.

viernes, 27 de febrero de 2015

El placer de aprender



Cuando con 13 años abandoné el colegio porque la economía familiar casi lo exigía, no sabía gran cosa. Con el discurrir de los días y un poco de voluntad, fui aprendiendo cositas.
No es que presuma de saber (no se me ocurriría) pero no puedo evitar sentirme un poco orgulloso de haberme rodeado de gente de las que aprendí algo.
Por eso, en la vida hay dos cosas que me gustan sobre todas las demás: aprender de la gente y enseñar a otros lo que voy aprendiendo. 

Pero qué difícil es. Qué mal queda uno cuando le dice a alguien que tal palabra se dice de tal manera o se escribe con tilde. Y siempre recibe excusas tontas: "Es que como escribo muy de prisa..." "Es que escribo con el corazón y me caliento..." Todo menos admitir su fallo o error.
Qué mal miran a uno cuando ante un objeto dice ¿sabes cómo se llama ésto? En el silencio que se hace uno escucha: "Ya está el pedante éste presumiendo de lo que sabe".
A esa gente me la imagino siempre en una ciudad que no es la suya preguntando por un lugar determinado y al enterarse de dónde está, increpar al que le ha informado: ¿¡Usté qué que lo sabe to!?
Con lo bonito que es decir simplemente: "¡Ah!, pues no lo sabía, gracias." Pero lo bonito cada vez es más difícil de conseguir.

jueves, 26 de febrero de 2015

¿Mayorías o minorías?



Escuché en la Radio a un director de cine decir que, claro; que su película no era para mayorías y tal y tal.

Este es el dilema de toda la vida: ¿Para quién hay que hacer las cosas? ¿Es más importante satisfacer a mil ‘cultos’ que a un millón de personas de toda índole?

Humildemente creo que el valor de las obras se debería medir por la cantidad de gente a quien satisface. Y voy a poner algunos ejemplos de obras maestras:
La marcha turca de Mozart, tiene más tirón que el Claro de luna de Debussy. El Padrino (Coppola) satisface a más gente que El Gatopardo (Visconti). Las meninas (Velázquez), a más gente que Las señoritas de Avignón de Picasso; y una tortilla española, a más gente que unos canapés de caviar.

Hay gente vulgar y gente ‘exquisita’. Hay mamarrachos que se convierten en fenómenos de masas y obras de arte que no llegan a mucho público; pero no todo lo que guste a muchos es malo ni al revés; y repito: cuanta más gente salga satisfecha, más importante es el producto. Es más, el que se sienta orgulloso con haber logrado algo para una elite intelectual, se sentiría el doble de orgulloso con haber satisfecho al doble de personas; y si consiguiera un best sellers, nunca reconocería que su público es vulgar.
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Despedida

Espero haber tenido el tacto suficiente como para que esto te haya sabido a poco.

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