miércoles, 21 de julio de 2010

Sobre la evolución

Quiero continuar colocando aquí retazos del libro “Qué pechá de Carnaval”

“…Yo creo que esto, sin moverle nada de lo que lo hizo grande en los años sesenta, sigue siendo interesante. Y cuando digo sin moverle nada me refiero a que no hay que forzarle los cambios; que teniendo en cuenta la evolución natural y considerando que cualquier chaval de hoy canta mejor que el mejor de aquellos años, la copla de carnaval tiene belleza, fuerza y vigencia.

Querer conservar las tradiciones no significa que uno sea un conservador. O, al menos, lo que eso significa en el lenguaje político; porque todos sabemos que los conservadores, en España, son los que menos han conservado.

Conservar las tradiciones es sentir cariño y respeto por aquéllos que abrieron caminos.

Ya se sabe que lo que hoy es tradicional tuvo un punto de partida. Es decir, que la estética de la música de Carnaval parte de un individuo y un tiempo determinados; pero si esa estética se repite, se multiplica y cala en la gente, se va produciendo una maravillosa simbiosis: la música impregna nuestra forma de ser y, al mismo tiempo, nuestro carácter va influyendo en ella hasta que se convierte en autóctona: imposible de separarla de nosotros.

Siempre he dicho que los autores de música de Carnaval no creamos sino que recordamos. Cuando componemos una melodía lo que estamos haciendo es dándole una apariencia nueva a lo que dejaron en nuestra memoria nuestros maestros. Así se va conservando la esencia mientras aportamos nuestro estilo particular. Sin embargo, al oír algunas músicas tan exóticas, uno se pregunta en qué músicas bebieron sus autores y por qué, en nombre de la originalidad, atacan los pilares de la esencia. Porque una música de Carnaval puede ser más o menos bonita: tener más o menos calidad; pero no nos debe sonar nunca a extraña. El plagio no es de recibo y nunca se debe copiar, pero si una música de carnaval no suena a carnaval, no vale nada.”

                                                                                                                                                                                Continuará

Iguales


Cuando nos enteramos de que algún forastero se enamora de nuestra tierra (sea el país, la comunidad autónoma o la provincia) y se queda a vivir en ella (caso de Gerald Brenan o Ian Gibson, por ejemplo), nos llenamos de orgullo y lo referimos con delectación y satisfechos de que esa persona defienda esto y se considere uno de los nuestros. ¿Por qué entonces nos mostramos contrarios a que lo hagan con otros lugares? ¿Por qué criticamos tanto a Montilla (presidente de Cataluña) por defender la tierra que le acogió y le educó aunque él sea andaluz de nacimiento? Eso, además de ser pueril y ridículo, muestra egoísmo exacerbado y la constatación de que queremos ser iguales sólo cuando nos interesa.

Respeto


La cuestión de la prohibición de la prostitución es algo que no voy a entender nunca. ¿Todavía seguimos con ese puritanismo? ¿Todavía la Iglesia va a marcar nuestra forma de dirigirnos por la vida? A quien hay que perseguir es a ese personal chungo que explota y extorsiona. Lo que pasa es que es más cómodo y barato prohibir el trabajo a las prostitutas, que perseguir a las mafias. Aparte de que detrás de esas cadenas de extorsionadores, suele haber personas influyentes  y que gastan mucho dinero en lugares como la Costa del Sol y similares.
Pero una persona tiene derecho a explotar la parte de su cuerpo que desee explotar si  la Naturaleza se lo ha bendecido. Ya sea el cerebro, la cara los pies o la vagina.
La prostitución, ejercida en libertad, es un trabajo tan digno como cualquiera; y si una mujer quiere ejercerla antes que servir a una vieja impertinente o fregar suelos, tiene el derecho a nuestro respeto. Lo que pasa es que ese oficio, a la luz pública, sólo lo ejerce gente pobre; que cuando lo ejerce una económicamente solvente, le colocamos otro nombre en lugar de el de prostituta.
Pero si respetamos a un científico que pone inteligencia y conocimiento al servicio de la guerra inventando armas para matar, ¿por qué no vamos a respetar a quien pone lo que tenga que poner por hacer feliz a una persona un ratito? 

Privilegiados


Los controladores de vuelo deberían entender que para trabajo cómodo y bien remunerado, ya está la Casa Real, los demás trabajos deben ser pagados en función del esfuerzo intelectual y/o físico. No sé si me explico: si quieren trabajar menos, porque su trabajo “estresa”, pues que cobren menos, Las dos cosas (mucho dinero y poco trabajo), no ¿no?














lunes, 19 de julio de 2010

En Cádiz se va a perder todo menos el catetismo.

domingo, 18 de julio de 2010

Cocina

Os voy a dar una receta fácil, barata y, al mismo tiempo exquisita si os gustan las berenjenas.

Berenjena al duque del Guano

Cogemos una berenjena bonita, le cortamos el tallo, le practicamos unos boquetitos al rededor con la punta de un cuchillo y la metemos al micro-ondas, seis minutos.

Pasado ese tiempo, la abrimos perpendicularmente (cuidado que quema mucho), le ponemos algo de sal y pimienta a las dos mitades, un chorrito de aceite de oliva y la cubrimos con queso del que más nos guste (siempre que sea uno de los que se funden al calor, claro) y la volvemos a meter un minuto.

Sirve como entrante sobre un lecho de los yerbajos que más os gusten o como aperitivo si se corta a dados (se come con piel).

También vale con  ahumados (salmón, bacalao, palometa…), en lugar de queso.

Variante

Se puede hacer para acompañar una carne a la parrilla o a la plancha o un pescado. Si es así, se tiene en el micro los siete minutos seguidos y cuando la cortemos, se le echa la salsa que más nos guste (mahonesa, all-i-oli, chimichurri, salsa holandesa, mojo picón…). Lo admite todo.

Lenguaje machista

Mi amiga Elena tiene un excelente artículo en su blog (Cádiz en malva) sobre el machismo en el lenguaje.

Lo comparto con ella casi todo. Pero en la cuestión de tener que decir las cosas en los dos sexos (gaditanos y gaditanas, por ejemplo) me parece  que convertimos el habla en algo cansado y trabajoso. ¿Cómo digo “mis padres” o “mis hijos”? ¿Tengo que decir mi padre y mi madre? ¿o mis hijas y mi hijo? ¿Cómo digo “uno de nosotros”? ¿Uno y una de nosotros y nosotras? Creo que debería haber cierta elasticidad.

Y en el periodismo, por ejemplo, serían ganas de alargar las noticias inútilmente. Veamos: “Al puerto de Cádiz ha llegado un barco con 800 pasajeros y pasajeras que fueron conducidos y conducidas a varios autocares para dar un paseo por la Provincia. Mientras, los componentes y componentas de la tripulación, fueron recibidos y recibidas por la Alcaldesa con sus concejales y concejalas”.

Ya sé que es un poco exagerado porque hay términos que se pueden sustituir por genéricos: (tripulantes y tripulantas por tripulación); pero hay momentos en los que no se puede; y si en esos casos que no se puede no nos enfadamos ¿Por qué vamos a enfadarnos con los demás?

Para lo que hay que hacer pedagogía (creo yo, y lo digo con el mayor de los respetos) es para que el lenguaje no se use con machismo aunque haya sido creado con tintes machistas.

Es difícil de explicar, pero pongo un ejemplo: a mí me puede parecer machista el dejar pasar delante a una mujer al entrar en algún sitio; pero cuando yo lo hago, lo hago sin el menor atisbo de machismo y lo mismo lo hago con un hombre; es decir, para mí es un gesto de educación, no de galantería o caballerosidad con las damas.

Ojalá me haya explicado bien.

El Carrusel

Esto es un fragmento de un artículo que publiqué en Diario de Cádiz hace cinco años. En él se habla del romancero que hizo el Gómez en el Trofeo de 2005.

“…Otro invento que, por lo visto, hay que criticar, es el carrusel de coros de verano.

Entiendo que haya aficionados al Carnaval que teman por la desvirtuación y, con la mayor de las voluntades, se excedan en velar por la Fiesta. Eso, en todo caso, es una muestra del cariño que le tenemos a esto. Pero aun así, no hay que temer nada. Un carrusel en verano no es carnaval; el Carnaval es una filosofía que nace de una necesidad de romper con el orden establecido; las coplas son una parcela de él, por tanto, el carrusel, es sólo una muestra de esas coplas. Y si en un teatro se hace ¿por qué no se va a hacer en la calle? Una carroza no es más que un escenario al que se le ponen ruedas para que llegue a donde quiera. Lo peor que se les puede hacer a las coplas de Carnaval es encerrarlas en una burbuja, pues se hicieron para ser aireadas en las cuatro estaciones del año.

De lo que sí me da pena es de la poca iniciativa que tenemos los carnavaleros y hemos de esperar a que sea el Ayuntamiento, precisamente el que tan mal trata al Carnaval en febrero, que ni corta el tráfico en el casco antiguo, quien decida cuándo y dónde tenemos que cantar. Por eso yo me alineo con mi amigo José Manuel Gómez, que las órdenes las recibe de las “sentrañas” y lo mismo inventa el “Carnaval chiquito” que hace un romancero veraniego sin pensar que está desvirtuando el Carnaval. Eso sí, con el apoyo del Ayuntamiento que le ha cedido el cartelón y le ha dibujado las viñetas. Un lujazo de romancero.”

20 de agosto de 2005

José Manuel Gómez con el Moi

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Despedida

Espero haber tenido el tacto suficiente como para que esto te haya sabido a poco.

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