domingo, 9 de enero de 2011

De corruptos y otras yerbas

A estas alturas ya todo el mundo se habrá dado cuenta de que el arte de la política está por los suelos gracias a los políticos. Y no me refiero a la crisis: eso no hay político que lo arregle porque donde manda el dinero no cabe la política puesto que no la dejan entrar. Me refiero a la corrupción con la que nos desayunamos casi a diario y que nadie se hace cargo de ella y del asunto de los políticos tránsfugas que siguen formando parte de las listas sin el menor pudor por parte de ellos y sin la menor vergünza por parte de los partidos. Por eso viene bien este pasodoble que escribí para la chirigota Don quijote con Cervantes y colorantes, de los hermanos Carapapa.

Pasodoble

De nuevo habrá una campaña
con mítines y con fotos.
Y de nuevo iremos con mil promesas
a hacer colas en las mesas
con las ilusiones presas
y los corazones rotos.

De nuevo una papeleta
de esperanza irá repleta
para llevar a su meta
a los que piden el voto.
Y de nuevo habrá un recuento
y ninguno habrá perdío:
que los que viven del cuento
lo tienen bien aprendío.

Un escaño.
Quién me dice cuánto cabe en un escaño
de avaricia, de promesas incumplidas y de engaños.
Cuántos jóvenes después de haber votao
tienen que irse de su tierra
sin trabajo y humillaos.
Sí; es triste hacer el idiota
por confiar en capullos
o confiar en gaviotas.
No; no creas lo que prometen:
la papeleta del voto
es más útil colgá en el retrete.

29 comentarios:

  1. Con dos cojones ahí. Por eso, desde que cumplí los 18, veo absurdo ir a las urnas. Mejor voy al retrete y me quedo más a gusto...

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  2. Pero a quienes no votamos nos llaman pasotas y vagos; mientras que cuando ellos se abstienen en el Congreso, no lo son.

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  3. Muy acertada la chirigota... últimamente es asqueroso el conportamiento de los políticos. Yo soy otra que no botará. ¿Para que?
    Saludos. Victoria.

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  4. Anda que tus letras de los 80 no tienen carga politica ni na pro socilalista. Y lo jodido es que en aquella época los que eramos chavales nos las tragabamos como las mojarritas el anguao en el agua. Ahora se te ve más "equidistante" o escarmentado.

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  5. ¿Las letras de Paco Rosado y compañía, de los 80', prosocialistas?

    Qué poquito Carnaval ha escuchado la gente, madre mía, o con qué poquita atención.

    Al amigo Felipe González, ya por de pronto, "Los cegatos con botas" le dieron la bienvenida como presidente de la nación, en el Carnaval de 1983, con una advertencia, cargada de escepticismo: "Si en tu campaña / dijiste a España / que lo podrido iba a cambiar / no te pongas las botas, que es lo que hicieron todos los demás".

    Al año siguiente, con "Los llaveros solitarios", continuaron vigilando muy de cerca la política de los socialistas, y criticando cuanto consideraron necesario criticar, como bien demuestran los siguientes versos de uno de los pasodobles de aquella extraordinaria chirigota: "No voy a acusarte de que las botas te estés poniendo / pero sí que estás haciendo / política de cañón / No te olvides nunca que los obreros somos civiles / no queremos más misiles / La cantidad de armamento no es necesaria para medir el progreso en la nación".

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  6. Con "Los carreros de la Alianza", un año más tarde, una vez más Paco y los suyos volvieron a la carga, y volvieron a criticar contundentemente al gobierno de González, mostrando su desengaño con el mismo de esta forma: "No creas que la he tomado contigo / siempre diablo en Carnaval / recuerda que yo he sido un fiel testigo / de tus poyectos de Libertad / En tu quimera puse mi esperanza / en una urna eché toda mi fe / Te advierto que yo sigo en mi vereda / si cambiaste de acera / tú bien sabrás por qué". Por no hablar, claro está, de toda la crítica a la entrada de la España en la OTAN que suponía, en clave de sátira, su antológico popurrí.

    Y aunque habría más ejemplos, termino con otro pasodoble más, en este caso de "Los conquistadores de la trastienda de Casa Crexpo", que llegaba a afirmar: "Cada vez veo más claro / que sigo gobernado / por la Ley del Embudo / y hay que entrar por el aro / aunque desencantado / y sin fe en el futuro / [...] / Todos luchamos por la Democracia / esto no es ninguna gracia / que el pueblo se la tenga que agradecer a unos tiranos".

    Si las letras de todas aquellas magníficas agrupaciones del señor Rosado y compañía eran prosocialistas que baje el Dios Momo y lo vea.

    Otra cosa es que fueran, eso sí, letras de izquierdas, pero es que eso, ay, es muy diferente, me temo, se pongan como se pongan los del PSOE.

    Un saludo.

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  7. Claro Alfred, y a falta de pan buenas son tortas.

    Con cariño y sin acritud.

    Aj

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  8. Gracias, Alfred. Yo no me hubiera defendido como lo has hecho tú. Me hubiera dado corte hacer una defensa de mis letras; así que la crítica que me hace el amigo "Aj" hubiera quedado por encima. Por eso te lo agradezco.
    Por otro lado yo no sé qué tendría que escribir para que algunos no me vieran como si fuera uno del PSOE. Pero bueno...Lo triste es que al PSOE le dimos la paliza; a Carlos Díaz, Mariscal, González Piñero y Josefina Junquera los amargamos; y desde que entró la Derecha todo va perfectamente. Yo siempre he dicho que Cádiz es de derechas y camaleónica; pero presumiendo de cuna de la libertad.

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  9. Amigo Aj (ya podrías poner al menos tu nombre propio, no), bueno a lo que iba, seguramente a ti te gusten más las letras duras que hace contra el Ayuntamiento Julio Pardo, pero es que no todo el mundo puede ser tan duro. Saludos Paco y no te cortes, si hay que mandar a alguien a …….., se le manda y punto, seguro que hay muchos que están contigo.

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  10. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  11. Vosotros mismos lo habeis explicado quieriendo o sin querer: "no son letras pro PSOE, son letras de izquierdas".

    Amigo Paco (te devuelvo el tratamiento).

    Critico y me quejo de la responsabilidad que tiene defender unas ideas caducas y pasadas de moda. El comunismo y el socialismo (sus herederos el izquierdismo, el progresismo?) dejaron de estar vigentes hace mucho. Y allá donde quiera que estén o hayan estado lo que queda es hambre, miseria y un regeuero de muerte.

    Hablas del capitalismo y de los obreros de una manera épica, como personajes de fábula que nada tienen que ver con la realidad; no propones ideas ni remedios y lo que más rabia me da es que cuando yo fui chavalillo me tragué todo eso y fue la vida la que me enseñó que perdí el tiempo escuchando más Carnaval de la cuenta.

    Ya se que eres víctima de la reconversión naval, yo también me tuve que ir fuera para ejercer mi profesión. No creas que no entiendo tus motivaciones, pero el mundo y la vida es bastante más denso y complejo que una pelea entre buenos y malos "los obreros y el capital". Y veo como se reduce y se simplifica la penosa situación que sufre Cádiz, buscando una explicación que justifique el porqué de tanta decadencia y parece como si el carnaval fuese opio o laudano que alivia el dolor pero atonta.

    Y luego cargas contra la Iglesia (entendible), pero por otro lado predicas con tus opiniones y juicios morales...

    Y con un micrófono y un altavoz como el que tú tienes la responsabilidad a la hora de lanzar mensajes es enorme.

    Cada vez que vengo a Cádiz me deprime el conformismo que veo, la poca ambición y la poca iniciativa.

    Yo creo que a la gente, y sobre todo a la gente joven hay que darles mensajes positivos y de ánimo, abrirles los ojos sin cuentos ni historias para que sean ellos los que tomen las riendas y construyan un futuro mucho más próspero que el triste presente.

    Es posible que estés pagando el pato de mi cabreo por muchos otros, no te digo yo que no. Pero cuánto me gustaría veros a todos los que habeis estado defendiendo determinadas ideas todos estos años apeados de conceptos que han quedado totalmente fuera de lugar y dando un nuevo mensaje de que el trabajo hay que empezarlo con lo que hay, que nadie va a venir a sacar las castañas del fuego y que el mundo es como es y hay que aceptarlo para luego poder mejorarlo.


    No es/era mi intención dar un coñazo de discurso, podría extenderme mucho más pero no creo que sea oportuno.

    Tampoco doy mi nombre porque se como se las gastan mis paisanos ante la controversia y si se toca al Ídolo. Tampoco se pierde tanto ¿no crees?

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  12. Ah, vale, que lo que al señor Aj le molesta es que aquellas fueran letras de izquierdas, que no, insisto, tal y como él dijo en un primer momento, "prosocialistas" (entendiendo tal término como partidario, y hasta incondicional, del PSOE y de sus políticas).

    Pues bueno, eso ya es otro cantar, y evidentemente no hay quien lo niegue: eran letras de izquierdas, sí. Pero es que ellos, los autores y componentes de aquella agrupación, al menos si nos atenemos a sus coplas... eran de izquierdas ¿Qué esperaba usted que cantaran entonces?

    Ahí está la gracia del Carnaval, y de la Democracia en general: en que cada cual expresa, con total libertad, aunque siempre dentro de unos ciertos límites, su particular parecer, independientemente de su ideología. Porque, ojo, y esa es otra, también en Carnaval se escuchan posicionamientos que poco o nada tienen que ver, al menos en principio, con eso, tan nebuloso por otro lado, que se suele entender por "izquierda".

    Para su gusto, no obstante, abundan demasiado las letras que sí que cabe encuadrar bajo esa etiqueta, por lo que parece, dentro de nuestra fiesta. Bien, si le sirve de algo, sepa que para el mío es todo lo contrario: más letras como esas harían falta, y más intención de tornarlas en realidad, también. Cuestión de puntos de vistas.

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  13. Por otro lado... y aun entendiendo que los señores de la Iglesia están en su derecho de decir todas las pamplinas del mundo... la diferencia entre ellos y Paco, por citar el mismo ejemplo que ha puesto usted, es que este último no expresa sus opiniones, o pretende que los demás las acaten, autonombrandose, con la máxima soberbia imaginable, como portavoz de ningún supuesto ser superior, poseedor de la Verdad Absoluta, ni amenazando a sus oyentes con un presunto Infierno, en el caso de que decidan ignorarle.

    Tampoco creo que el izquierdismo del amigo Rosado pretenda instaurar en España, o en cualquier otra parte del mundo, un regimen estalinista. Simplemente defiende, imagino, otra forma distinta de hacer las cosas... una en la que los platos rotos no los paguen siempre los mismos, por de pronto, sobre todo cuando no los han roto ellos.

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  14. Y en cuanto al Carnaval... lo que tenga de opio y adormecedor de multitudes variara segun la persona, y como se lo quiera tomar. Yo particularmente prefiero verla como una magnifica oportunidad de que cada cual se exprese, y lejos de servir para anestesiar conciencias, entiendo que bien puede utilizarse para removerlas y despertarlas. Ahora bien, insisto en que para eso hace falta que la gente se lo tome de una determinada manera, y no de otra, pero eso va en cada uno.

    Del conformismo de nuestra tierra y todo eso que criticaba en su ultimo mensaje, amigo Aj, por ultimo, tambien se habla mucho en las coplas, no crea. Repito que la gente escucha muy poco Carnaval, y si lo escucha, es con bastante poca atencion.

    Pues eso.

    Un saludo.

    P.D.: De nada, Paco. Para eso estamos. Si me quiere agradecer el detalle, eso sí, siga como siempre este año, en las retransmisiones de Onda Cádiz Radio, que con los buenos ratitos que echo escuchandoles a usted y a su compa Riol ya me doy por bien pagado, jeje.

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  15. ¿Y como es eso de de ser de Izquierdas y no beneficiar al PSOE?

    Yo hablo de mi experiencia y lo que me ha enseñado la vida porque por suerte o por desgracia me he movido bastante y he estado trabajando y viviendo en varios lugares de España y del mundo, y llamo la atención a quienes, por supuesto desde su libertad de expresión, lanzan unos juicios y mensajes a la gente que como he podido comprobar por mi experiencia poco ayudan a que Cádiz salga del pozo, y más bien todo lo contrario.

    La mentalidad del "soy obrero, qué malos son los que nos cierran Delphi y los Astilleros, virgencita que me quede como estoy, pero qué bonita es mi Caleta y que arte que hay en Cai", decía, que esa mentalidad no va a ninguna parte. Hay que promover que la gente se implique, se moje y apueste por sus propias iniciativas sin esperar a que sean otros "capitalistas" los que vengan a invertir.

    Las izquierdas y las derechas son cosas del pasado, el mundo se mueve a base de intereses de unos y de otros y yo he conocido a empresarios modelo y a trabajadores pésimos, y cabrones los hay en todos los niveles, estratos y posiciones tanto sociales como del espectro politico.

    Hay que ver el mundo con ojos nuevos huyendo de los clichés del pasado, jubilar a los gurús de toda la vida con sus "verdades" aposentadas en sus dogmas, sean religiosos, de derechas o izquierdistas, y abrirse al mundo para crear una sociedad evolucionada, mejor y lista para convivir eficientemente y competir de manera sana.

    Es mi reflexión, mi aportación. Mi reclamación. Yo ya pasé por la época y fase de hacer del Carnaval religión y dar por bueno lo que dijese cualquier autor que escribiese medianamente bien.

    El Carnaval es solo cachondeo. No se puede pedir que de algo tan poco serio salgan premios Nobel, y si los lideres y guías ideológicos locales que formen opiniones y criterios van a terminar siendo los autores de Carnaval, me parece que nos estamos equivocando bastante, o estamos instrumentalizando el Carnaval de una manera errónea y poco seria, exigimos poco y tenemos el listón de preparación bastante bajo.

    Porque la consecuencia de ello es que podemos seguir confundiendo a mucha gente joven y seguir perdiendo así trenes de futuro.


    Nada más, lamento si me he extendido sin repasar demasiado el texto y espero no haber ofendido demasiado.

    Saludos

    A.J.

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  16. Se puede ser de izquierdas y no beneficiar ni apoyar al PSOE sin ningún problema. Más que nada porque, insisto, el PSOE en realidad ni es de izquierdas ni ná de ná. Es, me temo, como casi todos los partidos de hoy en día, quitando algunos matices en el ámbito de lo social y tal (que ahí quizá sí que tengan ideas más avanzadas y progresistas que otros, como lo demuestran leyes como la del matrimonio gay y demás): de lo que le dicten los mercados, los demás países, o el ente poderoso de turno. A muchas de sus últimas medidas para resolver la crisis me remito, vaya; medidas que perjudican siempre a los mismos, las clases medias y bajas, y que no le tocan ni un pelo a los verdaderos culpables de la situación, los más pudientes, influyentes y adinerados, que con sus decisiones y su avaricia nos han llevado al punto en el que estamos (que digo yo que es bastante obvio que a la crisis en que estamos nos habrán llevado los que manejaban el cotarro, y no, desde luego, los que eran el último eslabón de la cadena, y ni pinchaban ni cortaban en todas esas decisiones).

    Eso no quiere decir que todos los trabajadores sean unos santos y todos los empresarios unos sinvergüenzas, o que ser de izquierdas automáticamente implique ser un bobo simplista, como parece creer tanto facha como hay suelto. Pero una cosa, me parece, no quita la otra.

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  17. Por no alargar demasiado la discusión, no obstante, paso al tema del Carnaval, y de esa eterna manía de achacarle al pobre todos los problemas de nuestra ciudad, cuando a mí me parece, en su esencia, una de las fiestas más cultas y sanas que se puede echar uno a la cara.

    Para que me entienda... si alguien vive el Carnaval con esa estupidez con la que usted dice lo viven muchos (y a buen seguro que será así, vaya), es decir, creyéndose a pies juntillas todo lo que se canta, convirtiendo al autor de turno en su máximo ídolo y haciéndolo centro de su adoración, no analizando de forma crítica las coplas, etc... Eso, amigo mío, no es culpa del Carnaval; es culpa de los tontos que lo viven así y de su tontería.

    Yo, que soy un defensor a ultranza de la fiesta (en su esencia, insisto, que luego también soy el primero en criticar sus matices más negativos), me trago cada año el concurso desde el principio hasta el final, y créame que soy perfectamente capaz de discernir, desde mi propio criterio, que para eso lo tengo, qué letras me parecen acertadas en su mensaje y cuales no, cuales dan en el clavo, siempre desde mi particular punto de vista, y cuales son una soberana chorrada sin pies ni cabeza.

    Si otra gente, repito, no tiene ese criterio ni ese sentido crítico, me temo que ese es su problema, y de ninguna manera, lo repito también, se puede culpar de ello al propio Carnaval.

    Por lo demás... despreciar de entrada cualquier cosa que se pueda manifestar en Carnaval, solo porque se manifieste en dicho contexto, me parece una manera bastante terrible de despreciar a los congéneres de uno (que al final de eso es de lo que se trata esto, de ver qué tienen que decir los congéneres de uno cada año). En Carnaval, como en todas las demás facetas de la vida, hay de todo: gente sensata y gente idiota; gente extremedamente inteligente y gente anormalmente estúpida; incluso gente que ni lo uno ni lo otro, sino un poquito de cada, como nos pasa a la mayoría. Discernir quién encaja en cada uno de esos perfiles ya es cuestión de cada cual y de su, vuelvo a lo mismo, criterio propio.

    Un saludo.

    Y feliz Carnaval a todos, que ya estamos ahí, jeje.

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  18. Solo añadir que ojalá la mayoría de la gente que escucha los mensajes de los autores del carnaval tengan esa capacidad de análisis y abstracción que muestra el Sr Alfred. De ser ese el caso no se de qué estamos hablando. Pero no sé por qué sospecho que no es así y que aún hay quien cándidamente (o malvadamente) cree realmente que todo el mundo es igual, cuando está archidemostrado que eso no es así. Sobre todo los más jóvenes y faltos de experiencia y conocimientos de lo que es el mundo.

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  19. Mi querido amigo Aj (permítame que le considere amigo, ya que como decía Julio Pardo al final del popurrit de la Tienda de la Cabra, si usted es capaz de cantar conmigo un tango, un pasodoble u un cuplet, usted es amigo mío para siempre, y como estoy seguro que usted aunque se esfuerce en querer aparentar lo contrario es un buen amante de nuestra fiesta, pues lo dicho, amigo y para siempre.

    Dicho esto, yo también salí de mi tierra y fuera llevo tan vez más tiempo que usted, me marché el año que salio Capricho Andaluz y ya ha llovido, y aunque no consideren que he fracasado (eso dicen mi familia y amigos), yo le puedo asegurar que si volviese a nacer lucharía con todas mis fuerzas por no volver a cometer el mismo error, no caiga usted en la equivocación de pensar de que por el hecho de haber salido de Cádiz, es usted más inteligente o más valiente, no por favor, lo valiente es como usted mismo expone, se capaces de hacer lo que hemos hecho todo este tiempo fuera, pero en Cádiz, esto si tiene un valor para un gaditano, el irse fuera es más bien de cobarde y repito que en todos los aspectos a mi me ha ido bien, pero lo cambiaria todo por haber podido pasar mi vida en mi tierra.

    De los carnavales, estoy de acuerdo con nuestro otro amigo Alfred en que hay mucha gente que oyen pero no escuchan, yo mismo que soy un “enfermo” del Carnaval, a veces escucho cosas después de haber oído no se cuantas veces lo mismo, le podría demostrar que hay personas a la que le gusta esto y no ha escuchado muchísimas de las cosas “importantes” que se dicen, entrecomillo lo de importante para que el amigo Aj no se moleste. Para finalizar, amigo Aj, esté usted tranquilo que no ha ofendido absolutamente a nadie, pero, a que seria maravilloso poder sentarnos en una mesa con unas cervecitas, Paco, Alfred, usted y yo de invitado, ¿Cuántas horas nos pasaríamos hablando de nuestro Cái?, a que seria bonito. Un saludo y como decía Alfred, ya mismo estamos en Carnaval, aprovechémoslo y disfrutemos, que esta vida son dos días.

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  20. Bueno Manuel, lo primero agradecerle el tono sereno y amable. Quizás mi defecto sea no ser tan diplomático.

    No me considero más listo que nadie por el hecho de haber salido de mi ciudad de origen para vivir la vida que me ha tocado. De eso si algo he sacado en claro es que me siento más ciudadano del mundo y en parte un trocito de cada lugar donde he vivido y he conocido y tratado personas, aunque tambien es cierto que mi gaditanismo siempre ha ido por delante, y que me gusta sentirme gaditano y haber mamado de todas las cosas buenas que tiene nuestra tierra: el mar, el flamenco, la alegría de vivir...el carnaval.

    Dicho esto, mi único propósito ha sido / es hacer ver la conclusión a la que he llegado sobre el carnaval tras mucho tiempo, y la importancia que se le da a este en Cádiz.

    Yo se lo que es estar envenado por el Carnaval y vivir sus entresijos. No creo exagerar, y quienes lo viven lo saben, que es una afición que llega a ser enfermiza, tanto que solo al cabo de los años lo he podido ver con mas distanciamiento y perspectiva.

    Y de tantísimo esfuerzo y horas que se gastan en el carnaval ¿qué se queda? Me preocupa el futuro de Cádiz y me gustaría que tanto esfuerzo de tantísima gente que representa hacer cada carnaval (calcule y cuente horas invertidas y compare con el coste de una inversión normal: carreteras, autopistas, hospotales, barcos), fuese igualmente proporcional al necesario para sacar adelante a la Bahía.

    Yo insisto en la responsabilidad que tienen los autortes de Carnaval en formar ideas y opiniones de mucha gente. Y me duele porque con 17 años escuchas en una agrupación de éxito un mensaje politico, sea este directo o subliminal, y no te das cuenta, y si eres de los que se preocupan poco, puedes terminar viviendo toda la vida con un falso o mal axioma sin remedio.

    A eso me refiero y en eso quería incidir. A mi me ha pasado que he puesto las cintas de cassette de Paco Rosado (Los cegatos, los cruzados, los carreros...) al cabo de los años y he visto lo que no veía entonces, que me partecían obras maestras del pensamiento: un mensaje claramente politico, aparte de los buenos golpes de humor.

    Solo apelo a la responsabilidad, y pido que se tenga en cuenta este hecho a la hora de escribir soflamas politicas, porque como me pasó a mi le puede estar pasando seguramente a mucha otra gente. Por eso me he metido en este jardín.

    En fín, lo dejo aquí. Que lo paséis bien en Carnaval, yo no se si vendré este año.

    Saludos

    A.J.

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  21. Nadie tiene la culpa de que haya gente influenciable; por supuesto, aunque parezca soberbia, yo cuando escribo lo hago para enseñar lo poco que sé a otros; para perder el tiempo no me enfrento con un papel en blanco. Ahora bien: de lo que he leído en libros o escuchado en Carnaval, no me arrepiento; porque tanto lo positivo como lo negativo me han servido para forjar mi personalidad. Recuerdo que Hermann Hesse me maltrataba con su literatura y García Márquez me hizo caricias; pero nada detestaría de cuanto me han enseñado tamto para seguirlos como para darles un rodeo.
    Tampoco nadie tiene la culpa (sólo los responsables directos)de que una partida de pancistas se apropien de una ideología para enriquecerse.Si lo que Marx y Engels escribieron tuvo exégetas que lo desvirtuaron, no es culpa del marxismo como no es culpa del cristianismo lo que el Vaticano ha hecho de él. Sin embargo, después de dos mil años nadie dice que el catolicismo está antiguo, y con sólo ciento y pico detestamos lo que a socialismo huela.
    No soy socialista: soy de izquierdas; y los que dicen que los conceptos izquierdas y derechas se han perdidos les digo que quizá la izquierda está dormida o sin norte; pero la derecha (y la extrema derecha) está tan viva como hace 80 años. Quizá más; puesto que ahora hay más formas ilícitas de enriquecerse.
    Se quiera vituperar de la forma que se quiera, la derecha representa lo mismo (la conservación de privilegios, la explotación, los privilegios a la Iglesia...)y la izquierda está para vigilar que no sea así. Lo pongamos como lo pongamos. Salud.

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  22. Yo, lo siento mucho, sigo erre que erre con mi cerrada defensa del Carnaval, como fiesta y como manifestación cultural.

    Pregunta usted, amigo Aj, que qué nos queda, después de tantas horas y tantos esfuerzos dedicados, por parte de todos los que lo hacemos, autores, componentes y aficionados, al Carnaval. Pues mire usted, siempre desde mi particular punto de vista, lo que nos queda es un auténtico tesoro, de incalculable valor, un legado artístico y patrimonial que para sí lo quisieran, sospecho, la inmensa mayoría de las ciudades del mundo: la historia cantada, es decir, musicada y rimada, de toda una ciudad, de sus calles, sus gentes y sus rincones, sus penas y sus alegrías, sus dimes y sus diretes, a lo largo de más de un siglo, y firmada por varias generaciones de sus propios habitantes. Además, claro está, de innumerables horas de placer y disfrute, de felicidad, en suma, que al fin y al cabo es para lo que estamos aquí en la Tierra, creo yo, para ser lo más felices posible, y lo que le da sentido a la vida. No creo que sea poco, ni desdeñable, pues, lo que nos queda tras tantas horas y tantos esfuerzos dedicados a nuestra fiesta grande.

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  23. Horas y esfuerzos que casi todos los que participamos de una forma u otra en el Carnaval, ojo, entregamos de forma absolutamente desinteresada, por el simple placer de disfrutar y hacer disfrutar, que pocos objetivos más sanos y nobles, me parece, pueden existir en este mundo.

    Porque que yo sepa... tampoco nadie ha dejado de trabajar, ni de buscarse la vida para él y su familia, por esto del Carnaval (bueno, sí, algún que otro tonto habrá que sin tener claras sus prioridades lo haya hecho... pero eso, una vez más, es culpa de los tontos y de su tontería, no del propio Carnaval). Esto es algo que la gente hace, no lo olvidemos, en sus ratos libres, y robándole tiempo a otras aficiones, o a la familia y los amigos, o al propio sueño, pero nunca jamás a la lucha diaria por la supervivencia.

    Que sí, que es posible que si todos dedicáramos nuestro tiempo de ocio a mejorar el mundo, y a luchar por alcanzar una sociedad más justa y mejor, lo acabáramos consiguiendo. Pero es que eso no lo hace nadie, ni aqui en Cádiz ni en Pekín, entre otras cosas porque no se puede estar luchando y trabajando 24 horas al día, 365 días al año. La única diferencia es que mucha gente en Cádiz dedica sus horas de ocio a esa maravilla que tenemos aquí, y que se denomina Carnaval, y en otras partes, quizá porque no cuentan con esa tradición, pues las dedican a otras cosas, en muchos casos bastante menos nobles, creativas y valiosas, dicho sea de paso (porque por otro lado, y bien mirado, el Carnaval no deja de ser un magnífico instrumento en esa lucha que decía por un mundo más justo y mejor; otra virtud más que sumar en su haber).

    Es así de simple.

    O así lo veo yo, al menos.

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  24. Y cierro mi intervención dejando que las coplas se defiendan, como siempre, solitas, que se bastan y se sobran para hacerlo.

    Traigo a colación para ello un pasodoble de la comparsa "Trabalenguas", de Luis Ripoll. Corría el año 1990, y al hilo de la polémica en torno al Falla, y a si debía celebrarse el Concurso en dicho teatro o no, a cierto sector de la ciudad le dio por denostar el Carnaval y culparlo de todos nuestros males. En algunos casos, para más inri, desde medios como el de la política o la prensa, que después no dudaban, ni dudan, en lucrarse con la fiesta y utilizarla en favor de sus intereses. De esta forma respondió el amigo Luis a ese ambiente tan crispado, y contrario, por parte de algunos, a la fiesta y quienes la hacían:

    ¿Quién tiene la culpa, Cádiz de mi alma,
    de que tú no vayas como debes ir?
    ¿Quién tiene la culpa de lo que te pasa?
    Pensemos un poco quién te tiene así.
    La Junta del Puerto marcha sin problemas,
    y no tiene culpa, esa es la verdad,
    de que en nuestro muelle sin par
    falten barcos para descargar
    y que tan solo sirva para el Vapor y para pescar.
    La Diputación cumple su cometido y calla tus males,
    distribuyendo a partes iguales
    todo el dinero del presupuesto
    en mejorías para tu pueblo.
    Me pregunto yo quién tiene culpa de que primero
    sea la Expo 92 y no los problemas de Astilleros.
    En nuestra prensa local,
    ¿quién coño tiene la culpa de que se callen temas tan graves?
    Si no se denuncian los problemas varios,
    eso no es trabajo de nuestro Diario,
    que solo se ocupa de Don Mágico y Vidal.
    Nuestro Ayuntamiento funciona puntero,
    entonces, ¿quién tiene la culpita de este enredo?
    Seguro que son los carnavaleros.

    Pues eso.

    Un saludo.

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  25. Querido Paco, yo que no tengo afición por la lectura, no por ello puedo (aunque a veces, lo cierto es que me gustaría),dejar de pensar, además como en las grandes ciudades se pasa uno tres o cuatro horas diarias metido en la chapa móvil, pues si no estoy atento al CD, sin querer te da por pensar, menos mal que no me da por hacer el mal a nadie ( a acepción de alguna que otra cabronada ,que desde luego y lo puedo jurar, sin intención de hacer daño), pues lo que decía, pensar al menos siempre ha sido libre, incluso cuando éramos unos chavales, que otra cosa era exponer esos pensamientos, pero como yo al igual que usted me declaro de izquierda, no por ello voy a estar en desacuerdo con nuestro amigo Aj, yo le puedo asegurar que tengo más amigos entre los empresarios que entre la clase obrera (a la cual pertenezco) y aunque no lo voy a explicar aquí, tal vez si en los próximos Carnavales tengo ocasión de saludarle y usted tiene a bien el dedicarme unos minutos, pueda hacerlo que seguro lo entenderá.

    En lo que respecta a usted Sr. Aj, estoy de acuerdo con lo que dijo anteriormente de que el Carnaval debe ser sobre todo, cachondeo y de esa forma lo vivo o intento vivirlo yo, lo que ocurre es que hay un antes que dura un mes y un después que dura toda la vida en el que en cada uno va floreciendo esa semilla de aquello que casi sin querer se te mete, como si un veneno dulce te recorriese todo el cuerpo y tu no hicieras nada por expulsarlo, yo entiendo que para mucha gente, esas letras con las que nosotros vibramos ellos no lo hagan, es posible que esos mismos se extrañen de que si están pasando un partido del Madrid, yo cambie de canal o prefiera ver martes de Carnaval, pero es que iguales no creo que sean ni los chinos, aunque aparenten serlo.

    Un saludo cordial para Aj, Alfred y para usted Paco, os nombro por orden alfabético para que nadie se me enfade y aprovecho para animar al amigo Aj a que se de una vuelta por Cádiz en el próximo mes de Marzo, que al fin y a la postre eso es lo que uno se va a llevar para el otro barrio y por favor le ruego no me ruborice dándome las gracias, los amigos estamos ante todo para echarnos una mano, no para decir gracia, esta se lleva dentro y hablando de amigos, si no lo ha oído le aconsejo que lo haga, me refiero al pasodoble de Juan Carlo dedicó a su padre, después me dice si es para pensar o no.

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  26. Sintiendo mucho llevarle la contraria,no estoy de acuerdo con ese pasodoble; ni siquiera creo que lo esté Juan Carlos: un amigo es un amigo y un padre (o un hijo), es un padre (o un hijo).
    Como dijo el juez Calatayud; si yo fuera amigo de mi hijo, éste sería huérfano.
    Nunca, por mucho que queramos, le contaremos a nuestro padre (o a nuestro hijo) lo que le contamos a nuestro amigo. ¿Relataría un padre a su hijo los secretos de alcoba? ¿Y las infidelidades si las hubiera? Por otra parte ¿El hijo contaría a su madre sus intimidades con su novia o novio? ¿Y la hija al padre? ¿O acaso hay que dividir en dos grupos, las niñas con la madre y los niños con el padre?

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  27. Paco, si usted lo tuviese, a quien le pediría sabiendo que no le iba a fallar un consejo o un favor, y sobre todo de quien se fiaría del amigo o de su padre, yo al menos no tengo ninguna duda a pasar de que veo reflejado en mis hijos el mismo fallo que yo cometí cuando tenia sus años, pero de siempre si he necesitado consultar algo importante a alguien puede estar usted seguro de que he acudido bien a un hermano mayor, bien a algún compañero de mayor edad ya que de siempre pensé que la vida es la mejor escuela. Saludos y creo que Juan Carlos (al que no tengo el placer de conocer aun cuando me gustaría) hizo el pasodoble con el corazón, lo mismo que le ocurrió a Martínez Ares cuando compuso el dedicado al abuelo (el de la cuchara de madera que hace un par de años Antonio Martín plagiara cambiando la cuchara por la manta).

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  28. Dice 'Aj': "(...) sobre todo a la gente joven hay que darles mensajes positivos y de ánimo, abrirles los ojos sin cuentos ni historias para que sean ellos los que tomen las riendas y construyan un futuro mucho más próspero que el triste presente".

    No puedo estar más de acuerdo: a las personas hay que educarlas para hacerles avanzar. Y eso sólo es posible con planteamientos progresistas (aperturistas, democratizadores), no conservadores (de mantenimiento del estatus). Los mismos adjetivos lo explican todo.

    ¿Pero entonces, Aj, en qué quedamos? Si lo que está bien es 'lo que yo diga, suene del color que suene', se empiezan a ir el resto de razonamientos por el sumidero...

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  29. Amigo Manuel: el aconsejar forma parte de la educación que le debemos a nuestro hijos. Un amigo no aconseja. Con los amigos compartimos vivencias y confidencias; de los padres demandamos ayuda y apoyo porque es lo natural; pero para apoyar, aconsejar y favorecer a nuestros hijos, no tenemos que convertirnos en sus amigos porque, entre otras cosas, no hace falta. Esa frontera no debemos nunca traspasarla. Por un lado porque no ser amigo no significa ser enemigo (yo no soy amigo de mis vecinos, pero tampoco enemigo) y por otro, porque pierdo mi condición de padre y educador. Un abrazo y salud.

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Espero haber tenido el tacto suficiente como para que esto te haya sabido a poco.

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