jueves, 12 de marzo de 2015

Presumir lo justo


Cuando hablamos de Cádiz casi siempre hablamos de su pasado y me sorprende  la poca vergüenza que tenemos para vivir de las rentas de lo bueno que otros han hecho. A la hora de presumir no dudamos en decir que Cádiz fue una ciudad liberal, culta, tolerante y no sé cuántas cosas más, como si nosotros hubiéramos sido partícipes de esas bondades; como si por el hecho de nacer aquí ya tuviéramos el derecho a hacer nuestro lo bueno de otros tiempos.
Ya el clásico dijo que un hombre no puede darle dos buches al mismo cubata, porque cuando da el segundo ni es el mismo cubata (le falta un buche) ni es el mismo hombre (está un poco más borracho). ¿Cómo la Cádiz de hoy va a ser la misma que la de hace tres siglos? ¿Cómo los gaditanos de hoy vamos a parecernos a aquéllos? La Vida y la Historia nos van dejando sus huellas y las necesidades de cada momento nos hace tomar decisiones que no tienen más remedio que hacernos distintos en cada tiempo. Dice Sabina que la Vida es una golondrina a la que el viento no deja volver a los nidos del pasado.
Hay, por ejemplo, defensores a ultranza de la cultura norteamericana que para trasladarnos su admiración y convencernos de lo lindos que son los yanquis, nos recuerdan que gracias a ellos se derrotó al nazismo; y yo pregunto ¿Son los mismos yanquis los que entraron en esa guerra que los que masacraron Vietnam o Irak?  Yo quiero pensar que no; y puedo admirar a aquéllos y sentir desprecio por los que en Guantánamo han hecho “cocletas” con los Derechos Humanos.
Ahora bien, si queremos presumir de lo bueno, tenemos que hacerle un sitito a lo malo y despreciable  ¿Tienen los alemanes derecho a lucirse a costa de su esplendor cultural y no se van a responsabilizar del Holocausto?  Si estamos para las maduras...
Lo mejor es acudir a la Historia para aprender de los fallos y de los aciertos; con la mentalidad de hombre nuevo y responsabilizándonos sólo de lo que hagamos nosotros. Pero como nuestros antepasados hicieron cosas buenas y malas, si queremos cacarear algo, lo debemos asumir todo.

Aunque lejos de hablar del pasado y de presumir de lo que nosotros no somos, deberíamos afrontar el reto de hacer una Cádiz nueva, pujante y puntera; que no solamente el equipo de fútbol tiene derecho a estar en primera división.

martes, 10 de marzo de 2015

Carta a un votante equivocado *


Querido votante: Ante todo quiero que sepas que estoy contigo en cuanto al cabreo que debiste sentir, cuando viste que al anterior presidente le dio la crisis en toda la cara y tardó en reaccionar; tanto que después tuvo que tomar medidas contra la clase trabajadora y los funcionarios. Lógicamente, después las urnas señalaron quién debía coger el timón y en esas estamos.
Si eres honrado, debes sentirte un poco mal. Ahora, si eres uno de esos carajotes (que los hay) que encima de pobre eres de derechas, entonces me retiro y ni siquiera me atrevo a hacerte algún comentario. Pero voy a suponer que eres de los primeros: un cabreado que quiso castigar con su voto a quien le falló; y quiero también  suponer que a la vista de para lo que ha servido tu voto, debes estar más cabreado que antes; porque si el anterior se equivocó en tocarnos la cartera, ahora nos están tocando la cartera y, lo que es peor, los derechos. Y te estarás preguntando que por qué tienen que tocarnos los derechos si lo que necesitan es dinero; y habrás llegado a la conclusión de que están poniendo la ideología por encima de la deuda; y, claro, en una ideología neoliberal no cabe que haya una sanidad pública, ni enseñanza pública, ni acceso a la Universidad, ni ayuda a la dependencia… y, en fin, todo lo que se ha ido consiguiendo poquito a poco. También hay que meter aquí las vacaciones, la antigüedad, la baja maternal, las pagas extras y todo lo que la lucha obrera ha ido incorporando a nuestro acervo social.
Habrás comprobado, sin embargo, que los que ganan dinero con el tráfico de drogas y la muerte de los que no han sabido liberarse de ellas, están siendo tratados con mimo, respeto y consideración, mientras que un jubilado no puede ponerse una dentadura postiza o unas gafas para la presbicia, porque el IVA las encarece un 21%.
También te has dado cuenta o has oído que las treinta y cinco empresas del Ibex 35 tienen dinero negro en paraísos fiscales; aparte de cantantes, artistas, deportistas… y que la valentía de nuestro gobierno consiste en quitarles a los parados el derecho a un año de subsidio y a la Sanidad si no se la pagan ellos.
Por eso entiendo que estés cabreado pensando en que volvemos, como muy cerca, a los años sesenta; y que dentro de diez años tendremos gobiernos tecnócratas sacados de las clases altas; porque si los jóvenes hijos de obreros no pueden estudiar, pensarás, con razón, que todos los profesionales y todos los intelectuales serán los hijos de los de siempre; y que lo que hemos vivido durante veinte años ha sido un sueño del que sólo nos quedará la frase ‘fue bonito mientras duró’.

A pesar de todo, querido votante equivocado, no seré yo quien ponga en entredicho tu derecho a votar a quien te venga en ganas. Como dijo Cela: ‘cada uno se corre como quiere’.

*Este artículo lo escribí hace algún tiempo; pero como creo que tiene vigencia, lo pongo aquí por aquéllos que no lo leyeron en su día.
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Despedida

Espero haber tenido el tacto suficiente como para que esto te haya sabido a poco.

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