sábado, 28 de febrero de 2015

El debate parlamentario



El Gobierno no sabe cómo sacarnos de la crisis y lo intenta bizqueando hacia la derecha. Porque medidas de izquierdas que no sea la revolución, no hay; puesto que los que tienen el dinero no lo sueltan se lo pidas como se lo pidas. Es más, el capitalismo se nutre de las crisis para sacar todo el partido posible y hacernos retroceder en las mejoras que hayamos conseguido durante algunos años: mejores jornadas, jubilación a los sesenta años, mejores pensiones… Por eso las necesita cíclicamente.

La banca te abre los ojos al endeudamiento hasta tenerte aprisionado; de manera que si la cosa se les pone a ella chunga, a ti se te pone asquerosa; puesto que a ella le ayuda el Gobierno para que el sistema financiero no se hunda y a ti no te ayuda nadie.

Eso lo saben Gobierno y Oposición, pero se tienen que montar el circo de los debates para que nosotros no caigamos en el pesimismo de ver que no hay salida y para que nos creamos que están preocupados. Y no es que no lo estén; es que saben que no tiene solución.

Por otro lado, el Gobierno es consciente de que la Oposición está para hacer lo que hace, no para ayudarle a sacarle las castañas del fuego: al revés sería igual; porque el que gana es el que tiene que gobernar y si no sabe, que se vaya.


Por todo esto, es de tontos preguntarse quién ha perdido en el debate porque todos sabemos que hemos perdido nosotros. Juguemos todos al Candy Crush.

viernes, 27 de febrero de 2015

El placer de aprender



Cuando con 13 años abandoné el colegio porque la economía familiar casi lo exigía, no sabía gran cosa. Con el discurrir de los días y un poco de voluntad, fui aprendiendo cositas.
No es que presuma de saber (no se me ocurriría) pero no puedo evitar sentirme un poco orgulloso de haberme rodeado de gente de las que aprendí algo.
Por eso, en la vida hay dos cosas que me gustan sobre todas las demás: aprender de la gente y enseñar a otros lo que voy aprendiendo. 

Pero qué difícil es. Qué mal queda uno cuando le dice a alguien que tal palabra se dice de tal manera o se escribe con tilde. Y siempre recibe excusas tontas: "Es que como escribo muy de prisa..." "Es que escribo con el corazón y me caliento..." Todo menos admitir su fallo o error.
Qué mal miran a uno cuando ante un objeto dice ¿sabes cómo se llama ésto? En el silencio que se hace uno escucha: "Ya está el pedante éste presumiendo de lo que sabe".
A esa gente me la imagino siempre en una ciudad que no es la suya preguntando por un lugar determinado y al enterarse de dónde está, increpar al que le ha informado: ¿¡Usté qué que lo sabe to!?
Con lo bonito que es decir simplemente: "¡Ah!, pues no lo sabía, gracias." Pero lo bonito cada vez es más difícil de conseguir.

jueves, 26 de febrero de 2015

¿Mayorías o minorías?



Escuché en la Radio a un director de cine decir que, claro; que su película no era para mayorías y tal y tal.

Este es el dilema de toda la vida: ¿Para quién hay que hacer las cosas? ¿Es más importante satisfacer a mil ‘cultos’ que a un millón de personas de toda índole?

Humildemente creo que el valor de las obras se debería medir por la cantidad de gente a quien satisface. Y voy a poner algunos ejemplos de obras maestras:
La marcha turca de Mozart, tiene más tirón que el Claro de luna de Debussy. El Padrino (Coppola) satisface a más gente que El Gatopardo (Visconti). Las meninas (Velázquez), a más gente que Las señoritas de Avignón de Picasso; y una tortilla española, a más gente que unos canapés de caviar.

Hay gente vulgar y gente ‘exquisita’. Hay mamarrachos que se convierten en fenómenos de masas y obras de arte que no llegan a mucho público; pero no todo lo que guste a muchos es malo ni al revés; y repito: cuanta más gente salga satisfecha, más importante es el producto. Es más, el que se sienta orgulloso con haber logrado algo para una elite intelectual, se sentiría el doble de orgulloso con haber satisfecho al doble de personas; y si consiguiera un best sellers, nunca reconocería que su público es vulgar.

miércoles, 25 de febrero de 2015

La cruz

Parece ser que la cofradía de la Sanidad, ha publicado un vídeo en plan proselitista, cuyo mensaje para llamar a la gente es "Toma tu cruz y sígueme".
Yo no sé si es que los cofrades tienen tanta afición a esto de sacar procesiones, que no se enteran de nada o, por el contrario, están de acuerdo con cierto tipo de mensajes. Pero habría que decirle al autor de la frase que no; que no nacemos con ninguna cruz. Que la cruz nos la cuelgan los que ven, en cada nacido, a un esclavo.
No somos distintos al nacer; pero la sociedad capitalista nos convierte en distintos con la complicidad de la Iglesia. Por eso, el mensaje que debemos seguir es el de "Suelta la cruz y avanza".
No creo que Jesús esté de acuerdo con ese mensaje puesto que él cogió la cruz para que nadie tuviera que hacerlo.
No lo veo contento porque una parte de la sociedad lleve una cruz y la otra el látigo. Así que, cofrade: por una vez, me gustaría que fueras un poco contestatario; y que en lugar de seguir una afición que te encadene, siguieras a Jesús si es que crees en él.
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Despedida

Espero haber tenido el tacto suficiente como para que esto te haya sabido a poco.

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