viernes, 25 de noviembre de 2011

Seguimos igual

 

Hoy en la Radio (mañana saldrá en la Prensa) he escuchado el resultado de unos estudios que se han hecho a base de encuestas entre chavales y chavalas de institutos de enseñanza secundaria, referente a las relaciones de parejas y se me han puesto los vellos como alcayatas gitanas al escuchar que las chavalas tienen como sueño principal el tener un novio; que ven normal que el novio les controle el listín telefónico o que se sientan celosos por cualquier cosa porque eso es una prueba de amor.

He sentido pena de comprobar que pasan los años y son ellas mismas las que siguen pidiendo a los hombres que las dominen y las dobleguen porque creen que sólo están hechas para complacer. ¡Y lo dicen ellas! Con lo modernas que son para vestir, peinarse, hablar, conocer al último cantante…Y las pobres son tan obsoletas como sus abuelas pero con menos dignidad; porque, al menos, sus abuelas, no tenían su información, su acceso a la cultura y sus conocimientos.

Me ha entristecido pensar que queda mucho para que se pierda la imagen del niño chuleta, golfo y feo que se lleva de calle a la más guapa, porque ella cree que necesita su protección y porque necesita presumir entre sus amigas de que ha conseguido el trofeo. Me ha entristecido mucho.

3 comentarios:

  1. Coincido en buena parte con su planteamiento, y además con su frustración. Es especialmente descorazonador como en este aspecto, y en otros tantos seguimos, anclados en la Edad Media. La carcunda parece no tener fin. Pero la concienciación es tarea de todos, es continua y a ser posible siempre predicando con el ejemplo, hasta en los detalles que nos puedan parecer de carácter más mollar. Muchas veces la carga mediática a la que se ven sometidos nuestros jóvenes acaba por detentar los principios que les intentan inculcar desde su entorno educativo. Sobre todo las chicas ven en la impostura algo natural para triunfar en esta vida.

    Hay muchísima información y muchos canales de acceso a ella, pero luego hay que saber interpretarla y asumirla como propia.

    Me sorprende sobremanera la cantidad de embarazos no deseados que sigue habiendo entre las adolescentes, y tal vez no puedan quejarse de campañas de concienciación ni métodos anticonceptivos a su alcance.

    Fíjese que ya llevamos 61 mujeres asesinadas y aún no ha terminado el año, qué decir ante este dato tan demoledor.

    A veces pierdo la esperanza en el ser humano. Dice el genial Woody Allen en una de sus películas que cómo va a confiar en la raza humana si han tenido que poner en los aseos de los aeropuertos un sistema de riego automático en los urinarios porque a la gente se le olvidaba tirar de la cadena. Menos mal que todavía quedan personas y gestos que te reconcilian con la humanidad. Y como muy bien dice usted en un comentario anterior: que no perdamos la alegría.

    Pues eso, Salud y Alegría.

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  2. Paco, yo creo en esos artículos menos que en el embarazo de la novia de Paquirrin, yo tengo dos hijas, ambas con sus carreras universitarias e idiomas y por supuesto independencia total, y por mucho que oiga o lea, nunca las veré reflejada en estos. Por supuesto que queda aun mucho chufla suelto/a pero yo quiero creer que no todo el trigo que da el campo está envenenado.

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  3. Muy buena tu reflexión Juan; pero si dejamos de creer en la especie, la perdemos para siempre; hay que insistir denunciando la porquería y transmitirles a los demás la necesidad de cambiar este estado de cosas; y, por supuesto, nunca reírles las gracias a quienes cuentan chistes machistas por muy inocentes que parezcan y aunque lo contara una mujer. En ese caso lo que hay que hacer es reñir con más dureza.

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Tú no te cortes, di lo que quieras.

Despedida

Espero haber tenido el tacto suficiente como para que esto te haya sabido a poco.

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